Integraciones
Integraciones de Shopify con ERP y sistemas externos
Conecto Shopify con el ERP, el almacén o el PIM que ya tienes: stock, precios, clientes, pedidos y facturas. Lo difícil nunca es GraphQL, es decidir quién gana cuando los dos lados cambian el mismo dato.
Las tres decisiones que hay que tomar antes del código
Ninguna es técnica, y las tres se pagan caras si se dejan sin decidir:
Quién es la fuente de verdad de cada dato. Si el ERP y Shopify pueden modificar el stock, hay que decidir el sentido y escribirlo. Casi todas las integraciones que he visto romperse tenían este punto a medias.
Qué pasa con lo que falla. Una línea rechazada no puede quedarse en silencio. Hace falta reintento, un registro y alguien que lo mire. Sin eso, el fallo aparece tres semanas después como “nos falta un pedido”.
Cómo se identifican las cosas. La referencia del ERP y la del catálogo de Shopify casi nunca coinciden. Esa correspondencia tiene que vivir en algún sitio, y lo normal es un metacampo.
Lo que la plataforma pone de su parte
La Admin API GraphQL tiene presupuesto por consulta y por ventana de tiempo: una sincronización que recorre 20.000 variantes de una en una se lo come, y hecha por lotes no. Para cargas grandes están las operaciones masivas, que son más lentas de programar y la diferencia entre una sincronización nocturna que termina y una que se queda a medias.
Y en el otro sentido, los webhooks: Shopify avisa de un pedido nuevo en lugar de que tú preguntes cada cinco minutos.
En B2B hay un dato más
Un portal mayorista añade las empresas, sus sedes y su tarifa. Si el ERP es el que decide a qué nivel pertenece cada cliente, esa asignación también se sincroniza, y conviene decidir quién puede cambiarla desde Shopify: normalmente, nadie.