Temas
Temas Shopify a medida
Temas escritos desde cero o reescritos sobre uno de pago, con secciones y bloques que tu equipo usa sin llamarme. El entregable real no es el diseño: es que puedas montar una página nueva el martes siguiente.
Lo que marca la diferencia dos años después
Dos temas pueden verse igual el día de la entrega. En uno, el cliente monta una landing en veinte minutos; en el otro, pide presupuesto cada vez que quiere cambiar un texto. La diferencia está en cómo se partieron las secciones y los bloques, y eso no se ve en la maqueta.
Mi criterio: una sección por intención de página, no por fila del diseño. Tres bandas de texto con imagen que solo cambian el lado de la foto son una sección con un ajuste, no tres secciones. Y al revés: una sección con cuarenta ajustes que nadie entiende está igual de mal partida.
Lo que entra siempre
- Secciones con valores por defecto sensatos, que se ven bien antes de configurar nada.
- Bloques con límite, porque un carrusel que admite treinta bloques acabará con treinta.
- Textos en los ajustes, no en el código, y nombres en español si el equipo trabaja en español.
- Imágenes con tamaño declarado y la principal cargada pronto, que es la mitad del rendimiento.
- Lo que se repite entre páginas en metaobjetos: el cliente lo edita una vez y cambia en 200 fichas.
Rendimiento desde el principio
Un tema rápido no se consigue optimizando al final. Se consigue no metiendo el problema: no cargar la imagen principal dentro de un carrusel que arranca con JavaScript, no recorrer colecciones enteras en Liquid para calcular algo que cabe en un metacampo, y no repintar el carrito a mano cuando se puede pedir la sección ya renderizada.
En proyectos tienes tres temas hechos así, y en la página de código están los números de esta web medidos sobre el sitio desplegado.